Buenas razones para tener novio:
*La manera en que te tratan con delicadeza
*Cuando son detallistas
*La manera en que te abrazan cuando hace frÃo
*La forma en la que te mira en una noche de luna
*La manera en la que seca tus lagrimas cuando lloras
*Cuando te defiende en determinada situación, cuando te sabe respetar
*Cuando son unos caballeros
*Cuando te hacen enojar solo porque le gusta verte asÃ
*La forma en la que te besa con todo su cariño
*Cuando no quiere que te apartes de su lado
*La forma en la que dice te amo
*La manera en la que te toma de las manos
*Cuando sonrÃen
*Cuando se preocupan por saber el motivo de tu llanto
*La forma en que te consuela
*La manera en la que hace cualquier cosa por alegrar tu tristeza
*Cuando te lo dicen todo con una rosa
*La forma en la que evita preocuparte cuando tiene algún problema
*Cuando hace lo que sea por verte
Este es un señor que ingresaba todos los dÃas en el banco 200.000 pts., asà que el director de la entidad, todo mosca, da la orden que si vuelve a aparecer con más pasta al dÃa siguiente, le hicieran pasar a su despacho. ¡Y cómo no! El tÃo volvió con más talegos. Le hacen pasar al despacho del jefe y éste va directamente al grano:
- No nos ha pasado desapercibido que usted ingresa todos los dÃas 200.000 cucas… ¿de dónde las saca usted?
- Pues muy simple… Apuesto y siempre gano.
- ¿Y qué apuesta?
- Lo que se me ocurra. Por ejemplo, le apuesto que me puedo comer mi ojo izquierdo.
- ¡Venga ya! No me lo creo.
- ¿Hacen 50.000 pts.?
- ¡Apostadas!
El tÃo se saca el ojo postizo y se lo come.
- ¡Oh! IncreÃble. Me ha ganado. ¡Y parecÃa tan real!
- Mire, me cae bien. Le apuesto doble o nada que tengo los huevos cuadrados.
- Eso sà que es imposible, venga, 100.000 pts.
Va el hombre y se baja pantalón y calzoncillos.
- ¿Ve como era imposible que los tuviera cuadrados?
- Usted toque y ya verá.
El banquero mosca, le palpa las partes…
- De cuadradados nada, ¡he ganado 50.000 pts!
- Está bien, aquà tiene… pero ¿ve a aquel cajero de allÃ? ¡Pues le he apostado 200.000 a que usted me tocaba los huevos!
Están jugando unos niños en una placetuela al fútbol cuando, de repente, la pelota se cuela en un balcón.
- ¿Qué hacemos ahora?
- Que suba Manolito, que ése habla de puta madre y seguro que le dan la pelota.
Total, que sube el tal Manolito a la casa y llama al timbre. Abre la puerta la mujer de la casa:
- ¿Qué querÃas, niño?
- Disculpe señora, pero estábamos jugando mis amigos y yo un emocionante partido de fútbol, cuando en el momento de más alta exaltación deportiva el esférico describió una extraña parábola en el aire, posándose en su balcón y, por tanto, adentrándose en su morada. En nombre de mis compañeros y del mÃo propio, he venido para rogarle si podrÃa devolvernos el balón.
La mujer anonadada:
- ¡Pepe, Pepe! Ven, ¡corre!
- ¿Qué pasa, MarÃa?
- El niño éste, que alucina lo bien que habla y lo educado que es. A ver, niño, repÃtele a mi marido lo que acabas de decirme.
- Estaba comentándole a su señora esposa que estábamos jugando un emocionante partido de…
El marido acojonadito:
- MarÃa, llama a los niños, que tienen que oÃr esto.
- Venga niño, repite lo que acabas de decir a mis hijos. Y vosotros, so descerebrados, escuchad y aprended como se habla. Comienza, niño.
- Comentándoles estaba a sus señores padres que estábamos jugando un emocionante partido de…
Los niños:
- ¡Abuelo, abuelo! Ven, ¡corre! Que ha venido a casa el próximo concursante del programa de la tele “Hablando claro”. Ven, ¡corre!
- ¿Qué queréis, nietecitos?
- Ná, el chico éste. Escucha cómo habla.
- PUES BUENO. LES ESTABA DICIENDO A ESTA PANDA DE GILIPOLLAS QUE HE VENIDO A QUE ME DEVUELVAN EL BALÓN, ¿FALE? ASà QUE O ME LO DAN O ME LÃO A OSTIAS CON TO DIOS, ¿ESTAMOS?
El indio gorrón
Lejano Oeste. Llega un forastero en tren y al bajar le dicen en la estación que no vaya al Saloon, que hay un indio muy peligroso.
- ¿Un indio? – pregunta el forastero – Me la suda, hombre.
El tÃo va al Saloon, y en la calle, al lado de la puerta, hay un indio escuchimizado con los ojos hundidos.
- ¿Y tú eres el indio ése que tiene a todo el pueblo acojonado?
- SÃ, yo soy.
- Buah, que te den.
Entra el tÃo en el bar y cuando se sienta a la barra entra el indio y se le sienta al lado.
- ¿Quieres que te cuente una historia? -dice el indio.
- Venga, anda, escúpela.
- Bueno, esto pasó hace mucho, mucho tiempo… Era la época de las grandes guerras… Iba yo un dÃa por la selva, cuando, de repente, un gigantesco “bebes” apareció delante de…
- ¿Qué “bebes”?
- Un gin-tonic por favor
El camarero se lo pone.
- Sigo… para enfrentarme al terrible “bebes”, tuve que sacar mi “tomash” y darle con…
- ¿Qué “tomash”?
- Bueno póngame una ración de bravas jefe…
- ¡Puto indio!
El forastero se empezaba a picar…
- Total, que después de librarme del bicho aquel, me encontré con una tribu de “Ke-Mash”…
- ¿”Ke-Mash”?
- Bueno pues ponme para terminar un cafelito…
Entonces el forastero está hasta los cojones y ¡PAM!¡PAM! le vuela la cabeza al indio del cabreo. Al dÃa siguiente vuelve el forastero al Saloon y se encuentra a tropecientos indios en el bar. Cuando entra, le dice el jefe:
- ¿Ser tú quién ha matado a Gorrón?
- SÃ, he sido yo.
- ¿Tú solo?
- SÃ.
- Pues nosotros con leche.
La mierda
Al principio de la humanidad, cuando Dios creó el cuerpo humano, los órganos vitales del mismo comenzaron a discutir sobre quien seria el jefe.
El cerebro expuso: “Yo debo ser el jefe, ya que ordeno el funcionamiento de todo ustedes”.
Los ojos argumentaron: “Nosotros deberÃamos ser los jefes porque guiamos todo el cuerpo”.
El corazón dijo:”Entonces yo deberÃa ser el jefe, porque llevo la sangre para que todos funcionéis”.
En ese caso dijo el estómago: “Yo seré el jefe, puesto que os alimento a todos”.
Las piernas se declararon jefes, porque según ellas transportaban todo el cuerpo.
Y todos los demás se indignaron por la cuenta que les traÃa, cuando la mierda pidió ser el jefe.
Se rieron a carcajadas.
La mierda solo dijo:
Yo seré el jefe… y se negó a salir durante cinco dÃas.
El cuerpo estallaba… El estómago se sentÃa mal… Los ojos se nublaban… El corazón amenazaba con pararse… Las piernas temblaban… y entonces todos gritaron:
¡Qué sea la mierda el jefe!
Y desde entonces cualquier mierda es jefe.